El origen del Convoy se remonta al Día Cero, en la Base Logística Fort Hope. Mientras otras unidades se encerraban en búnkeres (donde eventualmente murieron por falta de suministros o infiltraciones), el Coronel Marcus Vance tomó una decisión radical: "La estática es el alimento de la muerte. Si nos movemos, somos un objetivo difícil; si nos detenemos, somos una tumba".
Confiscaron cada gota de combustible de la base y formaron una columna con 50 vehículos pesados. Atravesaron las puertas de la base a máxima potencia, aplastando a miles de infectados que rodeaban el perímetro. Desde entonces, el Convoy ha crecido, asimilando otros grupos de supervivientes que demostraron tener habilidades mecánicas o tácticas. Han cruzado el continente tres veces, evitando las zonas de alta densidad poblacional y buscando siempre el norte, donde los rumores dicen que el frío extremo "congela el virus"
Su destino, la Tierra de la Calma. El Convoy seguía las antiguas rutas interestatales hacia una región mítica en las latitudes más altas de las montañas, donde supuestamente existe un valle rodeado de picos infranqueables. Tras la aparición de los Reclamadores, tras muchisimo debate y bronca, dieron media vuelta y decidieron, por primera vez, apagar sus motores.
"En la Tierra de la Calma, el aire es tan frío que los pulmones de los muertos se cristalizan y sus piernas se quiebran como el vidrio. Allí, podremos bajar de los camiones. Allí, volveremos a caminar sobre la tierra sin mirar atrás." — Coronel Marcus Vance.









