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Introducción

Esta será una experiencia de minecraft distinta, con una historia la cual sera guiada por las acciones de los jugadores.

Este servidor de minecraft contiene un subjuego de rol, donde se puede ganar o perder. Los jugadores recibiran el nombre de Reclamadores.

Si no te interesa, ve a la sección de CIUDADES ESTADO.


Historia inicial

I. El Error

Dijeron que iban a salvar el mundo.

Durante décadas, los océanos se habían asfixiado bajo capas y capas de plástico: bolsas translúcidas flotando como medusas muertas, micropartículas infiltrándose en la sangre de los peces, en la lluvia, en la leche materna. El problema era demasiado grande para las manos del hombre, así que el hombre decidió no usar sus manos. Decidió usar un hongo.

El proyecto llevaba seis años en marcha cuando el Doctor Haavik anunció el avance definitivo en el laboratorio subterráneo de Bergen. Un organismo fúngico modificado genéticamente, capaz de descomponer polímeros sintéticos con una eficiencia un cuarenta por ciento superior a cualquier solución anterior. Lo llamaron Mycovora plasticis. La prensa lo llamó el milagro verde. Los gobiernos abrieron sus billeteras. Los inversores se frotaron las manos.

Nadie preguntó de dónde venía la cepa base.

El Ophiocordyceps, el hongo que durante millones de años había cazado hormigas en los bosques tropicales, introduciéndose en su sistema nervioso y tomando el control de su cuerpo hasta convertirlas en marionetas esporas, era elegante en su brutalidad. Eficiente. Un maestro de la biología parasitaria. Los científicos lo habían elegido precisamente por eso: su capacidad de penetrar tejidos, de reescribir comportamientos, de persistir. Lo modificaron. Lo encadenaron, creyeron. Le enseñaron a amar el plástico en lugar de la quitina.

El primer error fue no entender que algunas cosas no se pueden encadenar. Solo adormecer.

El segundo error fue el técnico de turno que el martes 14 de marzo olvidó sellar el módulo de contención antes de irse a comer.

El tercer error fue todo lo demás.


II. La Semana

No fue dramático, al principio. Nunca lo es.

Un técnico con fiebre. Luego otro. Luego una enfermera en el hospital de Bergen que empezó a rascarse los brazos con una expresión en el rostro que sus compañeros no supieron describir, pero que los inquietó profundamente, como si alguien hubiera apagado algo detrás de sus ojos y encendido otra cosa en su lugar.

Al tercer día, los noticieros todavía hablaban de brote localizado y cuarentena preventiva. Al cuarto día, cayeron los noticieros.

Lo que el hongo modificado había aprendido a hacer, con una elegancia que habría admirado cualquier biólogo de no estar ya muerto o peor, era hablar varios idiomas a la vez. Descomponía plásticos, sí, pero también había aprendido, en ese breve y catastrófico período de incubación en el laboratorio, algo nuevo: que la materia orgánica era un vector infinitamente más eficiente. Que un cuerpo humano en movimiento podía dispersar esporas en un radio de kilómetros. Que los pulmones eran una catedral perfecta para crecer.

No mataba. No al principio. Solo cambiaba.

Los infectados seguían caminando, seguían respirando, seguían con sus caras familiares. Pero detrás de esos ojos ya no había nadie tomando decisiones propias. El hongo no necesitaba tu voluntad. Solo necesitaba tus piernas.

Para el séptimo día, el mundo había dejado de tener bordes claros. Las ciudades eran nubes de esporas. Los cielos, de un blanco lechoso en las zonas más afectadas, olían a tierra húmeda y a algo dulzón que la gente había aprendido a temer más que al silencio. Los gobiernos declararon el estado de emergencia planetaria con la misma eficacia con la que se declara la lluvia: reconociendo algo que ya había ocurrido, sin poder detenerlo.

El apocalipsis no llegó con trompetas. Llegó con tos.


III. Los Pods

Desde hacía años, en ciertos círculos, se hablaba de los bunkers. No como conspiraciones, sino como inversiones. Los ultra-ricos habían aprendido de la pandemia, de los incendios, del deshielo: el colapso no era una metáfora. Era un calendario sin fecha exacta, y ellos querían reservar su sitio al otro lado.

Los pods de criogenia eran el paso siguiente. Tecnología médica reconvertida, perfeccionada en secreto por tres empresas distintas que habían terminado fusionándose bajo un nombre que no le decía nada a nadie excepto a sus accionistas. La promesa era sencilla: entras, te congelas, el mundo se arregla solo, despiertas. Como saltarse una turbulencia especialmente larga.

Habían construido las instalaciones en lugares estratégicos: en las entrañas de montañas suizas, bajo el desierto de Nevada, en una isla privada en el Pacífico. Cada una con capacidad para doscientas personas. Cada una con una lista de acceso más exclusiva que cualquier club en la historia de la humanidad. Presidentes. Primeros ministros. Multimillonarios con carteras de arte y segundos apellidos que sonaban a historia antigua. Sus familias. Sus asistentes de confianza. Sus médicos personales.

Y los técnicos.

Siempre necesitaban técnicos. Gente que supiera operar las máquinas, que entendiera los protocolos, que pudiera cerrar las puertas desde adentro y programar los temporizadores. Gente que, a diferencia de los políticos y los inversores, había pasado los últimos años aprendiendo a hacer cosas de verdad: ex-militares con especialización médica, ingenieros de sistemas de soporte vital, científicos de criobiología que habían dedicado su vida al problema sin que nadie les llenara el bolsillo por ello.

Gente que había visto el mundo tal cual era y había decidido, de todas formas, intentar protegerlo.


IV. La Decisión

La instalación de los Alpes llevaba el nombre en clave de Arca. Esa tarde, mientras afuera el viento arrastraba algo blanco y silencioso que nadie quería nombrar, los pasillos de acero iluminados con luz fría bullían de un caos ordenado: maletas de cuero, cargamentos de arte, escáneres de retina, formularios firmados por manos que temblaban.

Los técnicos trabajaban en silencio.

No era el silencio de la obediencia. Era otro tipo de silencio: el de las personas que están pensando muy profundo y muy deprisa al mismo tiempo, y han aprendido que las palabras solo estorban cuando la mente ya ha llegado a algún sitio.

Ellos habían visto los números. Conocían los modelos de propagación, los mapas de infección, las proyecciones. Sabían, con la frialdad aséptica de quien ha pasado años mirando datos, lo que significaba congelar a doscientas personas durante el tiempo necesario para que el hongo siguiera su ciclo. Décadas. Quizás medio siglo.

Y sabían quiénes eran esas doscientas personas.

No eran los mejores de la humanidad. Eran los más ricos. Los que habían comprado su supervivencia con la misma naturalidad con la que compraban islas o elecciones. Los que, cuando despertaran en un mundo devastado y vulnerable, lo primero que harían sería reclamar la propiedad de lo que quedara. Reconstruirían, sí. Pero a su imagen, para su beneficio, sobre los huesos de todos los demás.

El mundo que naciera de esos pods sería el mismo mundo que había creado al hongo.

La doctora Vasić fue la primera en dejar de moverse. Estaba calibrando el sistema de refrigeración del pod número cuatro cuando simplemente paró. Se quedó mirando la pantalla sin parpadear. A su lado, el comandante Osei levantó la vista del panel de control y la miró. Ella no dijo nada. Él tampoco.

No hizo falta.

Fue como si una corriente invisible recorriera la sala, pasando de técnico en técnico, de mirada en mirada. Once personas. Once vidas entregadas durante años a la idea de que valía la pena salvar algo. Once personas que sabían exactamente cuánto pesaba una elección y habían decidido, en algún momento silencioso de esa tarde, cargar con ese peso.

Lo que ocurrió después duró menos de veinte minutos.

No hubo gritos. No hubo súplicas que funcionaran. Los hombres y mujeres que habían llegado a esa instalación convencidos de que el dinero compraba la eternidad descubrieron, en sus últimos momentos, que compraba muchas cosas pero no la lealtad de las personas que realmente entendían cómo funcionaba el mundo.

Los técnicos los miraron hacerlo. Algunos cerraron los ojos.


V. Los Reclamadores

La lista nueva tardó cuatro horas en construirse.

Habían enviado mensajes cifrados antes de que las redes colapsaran del todo. Llamadas cortas, coordenadas, nombres. Gente que conocían. Gente en la que confiaban. No los más famosos, no los más poderosos. Los más preparados. Los que quedaban.

Llegaron de distintas formas y con distintos grados de intactos. Una médica de campo con quemaduras en los antebrazos. Un biólogo marino que había cruzado Ginebra a pie. Tres soldados que ya no tenían un ejército al que reportar pero seguían moviéndose en formación por puro instinto. Una ingeniera civil. Un veterinario. Una adolescente que nadie recordaba haber invitado pero que apareció con un mapa dibujado a mano y la mirada de alguien que ha visto cosas que la han decidido para siempre.

Ciento cuarenta y siete personas en total.

Les explicaron todo sin suavizar nada. La situación. Lo que habían hecho. Lo que significaba lo que estaban a punto de hacer. Algunos lloraron. Algunos se quedaron en silencio un rato largo. Ninguno se fue.

La doctora Vasić les habló la última noche, antes de que comenzara el proceso.

Les dijo que no sabían exactamente qué encontrarían al despertar. Que cincuenta años era un cálculo, no una certeza. Que el hongo podría haber muerto o podría haber evolucionado. Que el mundo podría ser irreconocible o podría haber comenzado, lentamente, a respirar de nuevo. Que iban a salir de esos pods sin saber si había algo que valiera la pena salvar, y tendrían que decidir en el momento qué hacer con eso.

Les dijo que los llamarían los Reclamadores.

No porque fueran a reclamar territorios ni riquezas. Sino porque iban a reclamar algo más difícil y más frágil: la posibilidad. La idea de que la humanidad podía ser distinta de lo que había sido. Que un mundo que había sobrevivido a su propio error más devastador merecía una segunda oportunidad con gente distinta al mando.

Nadie aplaudió. No era el momento para aplausos.

Se abrazaron, algunos. Se miraron. Se memorizaron las caras.

Luego se metieron en los pods.


VI. Los que se Quedaron

Los técnicos trabajaron hasta el amanecer, verificando cada sistema, cada sello, cada línea de código en el temporizador. Cincuenta años. El contador empezó a correr con un pitido suave, casi indiferente a su propio peso.

Cuando terminaron, se sentaron en el suelo del pasillo central, espalda contra la pared fría, y compartieron lo que quedaba de una botella de vino que alguien había encontrado en el despacho del hombre que habría sido el presidente del pod número uno.

Era un Barolo de 2019. Bastante bueno.

El comandante Osei miró el techo y dijo, en voz baja, que había una cierta ironía en que fueran a morir de pie mientras otros sobrevivían tumbados.

La doctora Vasić dijo que no le parecía irónico. Le parecía correcto.

Nadie discutió eso.

Sabían lo que les esperaba afuera. Sabían que los trajes de protección tenían un margen de horas, no de días. Sabían que no había un plan B para ellos, que no había un pod vacío con su nombre, que habían elegido, con los ojos completamente abiertos, ser la última generación de un mundo y no la primera de otro.

Pero también sabían esto: que en algún lugar debajo de las montañas, ciento cuarenta y siete personas dormían protegidas por la confianza depositada en ellos. Que en cincuenta años, esas personas abrirían los ojos en un mundo que no los habría visto llegar pero que les pertenecería de una manera que nada comprado podía comprar.

Que el día de mañana, el mundo volvería a ser nuestro.

Terminaron el vino.

Se levantaron.

Salieron.


Afuera, el aire olía a tierra húmeda y a algo dulzón. Las esporas caían como nieve bajo una luna que no sabía nada de todo esto, y que siguió brillando de todas formas, fiel a su único oficio: iluminar lo que quedaba.


Mecanicas

El estado actual estará en la página de Minecraft.
​​​​​​​El mapa de minecraft estara dividido en ZONAS, cada una con sus POBLACIÓN, NECESIDADES y RESTRICCIONES.

Se puede ver el mapa y sus zonas en la página, junto a las MISIONES activas, una lista de las ZONAS y el estado de su POBLACION.


Que esperar

Este es un pack de mods cooperativo, donde no habrá bases propiar de por si. Espera que muchas de las misiones sean conjuntas y grandes, un mundo bastante hostil y colonias que gestionar.

Las MISIONES daran objetivos a los jugadores, las cuales su resultado repercutirá en el estado de la POBLACIÓN de la colonia. Estas tienen tiempo asi que no se tendra total libertad en que hacer.

Si no te llama la idea, si quieres jugar a tu rollo o tienes pensado jugar por oleadas igual te interesa ser una CIUDAD ESTADO.


GM

El Game Master será SFKao, este creará las misiones, pondra las fechas, las aplazara si algo ocurriese fuera del juego (imaginemos que sale un juego o es epoca de examenes, la aplazará una semana).

Este se encargará de mirar que la POBLACIÓN recibe sus NECESIDADES, de crearles nuevas NECESIDADES, de crear ZONAS y de crear EVENTOS.


Misiones

Las MISIONES estan asignadas a una ZONA y tienen una fecha limite.
​​​​​​​La MISION puede ser algo como crear un edificio en la ZONA, llevar x items a esta o igual destruir una base de barbaros cercana.

Zonas

Una ZONA es una sección del mapa, tal vez un bioma o unos bordes creados en el mapa de batalla en la web principal.

Una ZONA contiene una POBLACIÓN, tiene una estetica para sus construcciones, unas restricciones y la posibilidad de tener un alcalde. El alcalde es un jugador que gestiona la colonia de forma mas personal.
​​​​​​​Si tienes interes por hacer algun tipo de construcción, avisa al GM y el creará una ZONA con esa estetica.


Población

La POBLACIÓN de una ZONA tiene unas NECESIDADES las cuales si no se cumplen pueden perder fuerza, ya bien sea porque haya menos colonos o porque estos esten menos motivados.

La POBLACIÓN tiene un nivel, subirla de nivel es a partir de misiones y cosas extras que ocurran. Subir el nivel permite que la POBLACIÓN comience a trabajar, produciendo recursos de forma autonoma.
​​​​​​​Varios recursos estarán limitados, haciendo que no se puedan automatizar y para obtenerlos se ha de recibir de una POBLACIÓN.
​​​​​​​Los planos para ciertas cosas tambien estarán limitados, haciendo que se tengan que INVESTIGAR para poder crear ciertos componentes o ciertas tecnologías no se puedan acceder hasta que una POBLACIÓN no haya alcanzado cierto nivel.

Por ejemplo:

  • Hasta que no se suba una ZONA industrial suficiente igual no se permiten craftear máquinas electricas, o una villa en el cielo para poder crear globos aerostaticos.
  • Hasta que una ZONA militar no suba de nivel, no se podran crear armas de fuego avanzadas o vehiculos armados.

Necesidades

Una POBLACIÓN tiene NECESIDADES, las cuales dependen de la personalidad de la POBLACIÓN.

Por ejemplo:

  • Una ZONA industrial en las montañas tendrá problemas asegurando comida. Sus NECESIDADES iniciales tendran que ver con asegurar un suministro de comida.
    ​​​​​​​Sin embargo, una RESTRICCIÓN dice que no se puede cultivar en la ZONA. Se tendra que importar la comida de la ZONA principal o exportado de lo producido por otra POBLACIÓN.
  • Una ZONA de mayor nivel empezará a pensar en lujos. Igual empezarán a querer un suministro de croasanes, o joyas.

Restricciones

Una ZONA tiene unas RESTRICCIONES. Una ZONA montañosa producira metales pero no se podra cultivar en ella, mientras que una zona en el bosque liderada por hippies producirá alimento, pero no se producirá madera porque hippies ni metal.

Investigación

La POBLACIÓN, al subir suficiente de nivel, podrá desbloquear cosas para los Reclamadores​​​​​​​, ya sea la habilidad de construir ciertas granjas, ciertos edificios, obtener ciertos recursos o crear algun tipo de artefacto (como un vehiculo).

Eventos

Cada X tiempo puede ocurrir un EVENTO, cambiando algunas cosas del mundo, haciendo que algunos objetos desaparezcan o que barbaros aparezcan y ataquen una base.

Estos los crea el GM y dará una fecha, aunque igual se esconde de que es el evento. Otros pueden cambiar el mundo, haciendo que aparezca un volcan y una nueva ZONA o que la noche se vuelva mas larga.


Ciudades estado

¿Mucho texto? ¿No te interesa? Igual prefieres ser una CIUDAD ESTADO.

Una CIUDAD ESTADO es una ZONA llevada por un jugador. Esta solo tiene una MECANICA, las RESTRICCIONES, pero solo en exportación. Por el resto, jugará como un servidor de minecraft normal, pero solo podra construir en su ZONA (sera grande).

Esta puede tener relaciones con los Reclamadores, tanto positivas como negativas. La destrucción esta prohibida por ambas partes, eso se ha de hablar antes para ver unas normas para ello pero espero no hagan falta.


Chat de voz limitado

La comunicación dentro del servidor será limitada. Los usuarios que esten fuera de una POBLACION tendrán que utilizar el chat de voz in game para hablar de cosas de entro del juego. Esto es para crear una sensación de incertidumbre, ya que se desactivaran muchos mensajes en el chat.

Se podra revivir a jugadores, pero para ello un jugador debera ir con ellos. Ahora, si esta fuera de una POBLACION solo podra pedir auxilio con una bengala, no podrá comunicarse con el resto de jugadores.

Lo aclaro con una situación:

Yo y mi colega hemos ido a explorar las ruinas de la ciudad. Al salir de una POBLACION tendremos que hablar de cosas del juego por el chat del juego, mientras hablamos de filetes empanados en discord. En la misión, una horda aparece y tenemos que dividirnos, dejandonos incomunicados el uno del otro menos por el walkie talkie.

Con el walkie conseguimos reunirnos, pero mi compañero esta mal herido. Intentamos contactar con la base pero nuestro walkie no tiene suficiente potencia. Decidimos ir a nuestra pistola de bengalas y lanzar una, esperando que alguien la haya visto.

A la par, en base otros 2 compañeros desconocen nuestro estado hasta que ven la bengala. No saben que ha pasado, pero una bengala es señal de auxilio. Rapidamente pillan munición y van en busca de los jugadores.


Core mods

Los mods principales seran:

  • Create
  • Create aeronautics
  • Timeless and classics
  • Alguna generación de mundo que permita ciudades derruidas.
  • Algun mods para zombies o algo del estilo.
  • TAL VEZ el Minecolonies para la POBLACIÓN, o igual se simula con máquinas creadas por el GM.
  • Chat de voz in game.
  • Reterraforged
  • Los que la gente pida siempre que este en la misma onda.

Streaming

Esta pendiende de verse pero actualmente:

Se permite hacer stream, pero para ello hay que tener cuidado no se filtre la url del servidor.

Si quieres hacer directo existen 2 comandos /streamon y /streamoff. Aseguraos de poneros en directo si vais a streamear. 

Si estais en directo debeis meteros en un grupo de chat de voz en el juego (o estar mute de escucha hasta que la gente de su ok). Hay una opcion para que solo se escuche la voz de la gente del grupo, ponedla. De esa manera la gente tiene que entrar al grupo para que se el escuche en el directo y asi decir que estan conformes.